We Make Noise: Nuestra posición sobre la IA
- Aug 28
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IA Manifiesto
A lo largo de la mayor parte de la historia, los jóvenes han tenido fama de ser los grandes impulsores de las nuevas tecnologías. Desde el ordenador hasta Internet, pasando por los Walkman, iPod y iPhone, la lista es interminable. Sin embargo, todo esto parece haber sufrido un freno en seco, especialmente en lo que respecta a la IA. Durante la temporada de graduaciones, vimos una sucesión de vídeos virales en los que defensores de la IA y directores ejecutivos eran abucheados y obligados a abandonar el escenario mientras pronunciaban sus discursos. Todos conocemos a alguien que ha decidido comprarse un teléfono básico (sin funciones inteligentes). En Nueva York, incluso está cobrando fuerza un movimiento Luddite moderno.
Independientemente de la postura que se tenga sobre la IA, es innegable que esta tecnología está penetrando en la industria musical. Y no se trata solo de SUNO. Cada vez más, las plataformas que millones de personas utilizan para compartir y escuchar música están incorporando esta tecnología. Spotify ha estado inundando su plataforma de artistas creados con IA, SoundCloud actualizó discretamente sus términos y condiciones para permitir el entrenamiento de modelos de IA, etcétera.
A continuación, compartimos unas palabras de nuestra directora ejecutiva, Erin Barra-Jean, sobre la postura de We Make Noise respecto al estado actual de la IA y su impacto en nuestra comunidad de mujeres y personas de género expansivo dedicadas a la música:

Estamos en medio de una revolución. No una tendencia ni un ciclo de producto, sino una revolución a la escala de la que transformó el trabajo y la industria hace dos siglos, y que puede dejar una huella comparable en el planeta. Esta es tecnológica, y llegará a cada industria, a cada puesto de trabajo, a cada nivel de trabajo, incluido el nuestro. Nada de cómo concebimos, creamos, perfeccionamos, enseñamos, distribuimos y nos ganamos la vida quedará intacto. Pero el dolor de lo que viene no se repartirá por igual. Existimos para servir a las profesionales mujeres y de género expansivo en la industria musical (y más allá), y ellas absorberán lo peor de esto. Fingir lo contrario no es una opción que podamos tomar.
Deberíamos conocer este patrón mejor que la mayoría de las industrias, porque ya lo hemos vivido muchas veces. Nos arrastraron hacia la radio FM. Nos arrastraron hacia cada nuevo formato físico que llegó. Luego apareció el intercambio de archivos, y la respuesta de la industria fue demandar a su propia audiencia en lugar de construir algo mejor. Después llegó el streaming, y pasamos una década peleando por los términos en lugar de moldearlos. Para cuando aceptamos jugar el juego, el dinero ya se había movido hacia quien fuera dueño del canal. Cada vez, la industria trató el cambio como algo que había que sobrevivir en lugar de liderar. Y cada vez, no fueron los ejecutivos quienes pagaron el precio de esa demora. Fueron músicas, asistentes, quienes tocan en sesiones, artistas sin una asesoria legal, personas sin ningún poder de negociación desde el principio: las personas para quienes existe esta organización, precisamente para darles ese poder.
Así que sostenemos varias verdades a la vez, y no soltamos ninguna.
La primera verdad: las tecnologías de IA ya son omnipresentes, y nuestra comunidad no puede darse el lujo de quedarse al margen. La historia tiene un patrón. La nueva tecnología la diseña un grupo reducido, se lanza a todos, y las personas que nunca estuvieron en la sala absorben el daño y no tienen ninguna voz. Las mujeres, las personas de género expansivo, las personas queer y las personas racializadas ya han vivido ese patrón. No nos vamos a quedar al margen otra vez. La fluidez es poder. Para influir en lo que una herramienta llega a ser, hay que estar lo bastante cerca como para tocarla y lo bastante alto como para nombrar sus fallas donde quienes la construyen puedan oírlo. Tenemos la intención de estar así de cerca, y de ser así de fuertes. ¡We Make Noise!
La segunda verdad: muchas de estas herramientas se construyeron sobre nuestro trabajo, sin nuestro consentimiento. Se entrenaron con música, escritura y arte que nadie licenció ni pagó. Amenazan la forma en que nuestra gente se gana la vida y la forma en que nuestra industria ha funcionado durante un siglo. Las salvaguardas que protegerían a nuestra comunidad todavía no existen. El gobierno no viene a salvarnos. Nada de esto se suaviza por muy útil que sea la tecnología.
La tercera verdad: lo escuchamos. Debajo de la crítica, del clamor y de cada argumento que ocurre ahora mismo sobre esta tecnología, hay miedo. Miedo a lo desconocido. Miedo a que nos hagan daño. Miedo a que nos quiten algo. Miedo a perder nuestra humanidad e inteligencia. Miedo a causar un daño irreparable a nuestro planeta y a nuestra especie. Miedo por un futuro que ninguna de nosotras eligió. Aunque algunas personas dicen que el miedo es una sobrerreacción, creemos que es la respuesta correcta ante ver cómo una industria se rehace por personas que nunca se tomaron el tiempo de preguntarnos qué pensábamos o qué necesitábamos. No estamos aquí para convencer a nadie de dejar de tener miedo. Pero el miedo, por sí solo, nunca protegió a nadie. La indignación arde con fuerza y se apaga, y mientras lo hace, las herramientas siguen llegando al mercado, los contratos siguen cambiando y las decisiones se siguen tomando sin nuestro consentimiento. Sentir el miedo no es lo mismo que responder a él. Tenemos la intención de hacer ambas cosas.
Todas estas afirmaciones son verdaderas. Sostenerlas juntas no es contradictorio. Esta postura es una posición honesta para una organización como la nuestra.
Estamos acá para estar plenamente presentes y ser asertivas, manteniéndonos firmes y abordando los problemas de frente en lugar de darles la espalda o ignorarlos. Lo bastante presentes como para tener una influencia real sobre lo que estas herramientas llegan a ser. Lo bastante vigilantes como para decir con claridad cuándo son extractivas, no rinden cuentas o están construidas sobre el robo.
Nuestra misión siempre ha sido impulsar la equidad de género a través de la música y la tecnología. Esa misión no se detiene porque la tecnología se volvió más difícil de confiar; se afila. Si la próxima era de herramientas se va a construir, nuestra comunidad pertenece a la construcción de esa era, no solo a lidiar con la limpieza después.
A lo largo de este año, hemos estado recopilando datos sobre el uso de IA en nuestras sesiones de composición y producción. Estos datos son tanto cualitativos como cuantitativos, arraigados en las perspectivas de nuestra comunidad, que está en las trincheras haciendo el trabajo. También estamos trabajando con investigadoras de talla mundial, Digital Fems, que llevan años trabajando en la intersección de los estudios de género, la tecnología y la música. Tenemos la intención de publicar lo que aprendamos. La evidencia que aportemos a esta conversación vendrá de las propias practicantes, las personas a las que esta industria estudia en último lugar y consulta nunca.
Entramos a esto con los ojos abiertos. No tenemos certeza de cómo terminará, pero tenemos la intención de estar en los espacios donde se toman las decisiones. Hemos
construido una voz precisamente para esto, y tenemos la intención de usarla.
Aquí hay algunos recursos para ayudar a informar y proteger a nuestra comunidad.
Principios para la Gen I.A.
IA+Música. Contexto+Usos+Ética: la Inteligencia Artificial en los ecosistemas musicales
GeneAIe



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